Cuando una carretilla golpea una barrera de acero, la energía va a algún sitio: al anclaje, a la solera y a la propia barrera, que queda deformada. Reparar eso cuesta tiempo de parada y dinero.
La barrera de impacto flexible trabaja al revés: se deforma absorbiendo la energía y vuelve a su posición. El golpe no se transmite, no hay que sustituir nada y la protección sigue operativa.
Es la opción indicada cuando:
No es la opción cuando detrás hay un elemento que no tolera ningún desplazamiento: ahí es acero.
Los fabricantes declaran la capacidad en energía de impacto, que depende de masa y velocidad. Para traducirlo a tu caso:
Si no tienes esos datos, con el modelo de carretilla y una descripción de la zona lo dimensionamos nosotros.
Detalles de instalación que condicionan el resultado:
El primer punto es el que más se olvida: una barrera flexible pegada a la pared trabaja como una rígida.
Esta categoría forma parte de Barreras y barandillas. Junto a ella: Barreras abatibles y correderas · Muelles de carga · Barreras y barandillas flexibles.
Nuestro equipo de expertos te ofrecerá asesoramiento personalizado sin compromiso.
Si los impactos están dentro de su capacidad declarada, no hay un número: recupera su forma indefinidamente.
La sustitución llega si recibe un impacto muy por encima de su rango o si el material se ha degradado.
Sí, es imprescindible. La barrera absorbe deformándose, y si tiene la pared pegada no puede hacerlo.
El fabricante indica el espacio mínimo; respetarlo es lo que hace que la solución funcione.
Sí, siempre que el polímero esté estabilizado frente a radiación ultravioleta. Comprueba que la ficha técnica lo declare.
Es habitual y recomendable: flexible en las zonas de roce frecuente, acero en los puntos donde no cabe ningún desplazamiento.
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