El calor no solo incomoda: reduce la atención, alarga los tiempos de reacción y multiplica los errores. Y el golpe de calor, que es el extremo, puede ser mortal.
La ropa refrigerante por evaporación en seco resuelve esto con un mecanismo sencillo: el tejido retiene agua y la va liberando lentamente, refrigerando durante horas sin mojar la ropa de debajo.
Sin hielo, sin baterías, sin recargas. Se humedece, se escurre y se pone.
La gama cubre distintos puntos del cuerpo:
Trabajamos con ERGODYNE, especialista en gestión del estrés térmico en industria.
La exposición al calor se evalúa combinando temperatura, humedad, radiación, carga física y ropa. El índice habitual es el WBGT.
Cuando la evaluación detecta riesgo, las medidas van en este orden:
La ropa es el tercer escalón, no el primero, pero suele ser el más rápido de implantar.
Sectores donde más se utiliza:
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Varias horas en condiciones normales, y menos cuanto más seco y caluroso sea el ambiente, porque la evaporación es más rápida.
Se rehumedece en un minuto y vuelve a funcionar, tantas veces como haga falta.
No. Los tejidos de evaporación en seco retienen el agua en su estructura interna y la superficie queda seca al tacto tras escurrir.
Ese es justamente el motivo de que se llame «en seco».
Sí, están diseñados para llevarse bajo el resto de equipamiento. Hay versiones de alta visibilidad que cumplen ambas funciones.
Si tienes un EPI concreto obligatorio, dínoslo y verificamos la compatibilidad.
Sí, admite lavado normal. Conviene evitar suavizantes, que saturan el tejido y reducen su capacidad de retención de agua.
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