Una carga colgada de un puente grúa nunca está quieta del todo. Oscila, gira y, cuando alguien la empuja con la mano para colocarla, basta un movimiento del gancho para aplastarle los dedos contra la estructura.
Las herramientas de manipulación de cargas suspendidas permiten guiar, girar, frenar y posicionar la carga desde una distancia segura: pértigas, ganchos, herramientas magnéticas y lazos.
Son material estándar en calderería, montaje, mecanizado y cualquier operación con elevación.
La gama se organiza por lo que hay que hacer con la carga:
Tres variables definen la herramienta adecuada:
Con la foto de la operación y esos tres datos te decimos qué referencia encaja.
Lo que diferencia una herramienta buena de una barata:
Ese último punto es el que más determina si la herramienta se usa o no pasado el primer mes.
Esta categoría forma parte de Protección de manos y dedos.
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Dentro del rango que declare el fabricante. La pértiga aplica una fuerza lateral limitada: con cargas muy pesadas o muy lanzadas, hay que combinarla con la maniobra correcta del gruista.
La herramienta reduce el riesgo, no sustituye al procedimiento de elevación.
Depende del tipo. Los inoxidables austeníticos, que son los más habituales en industria alimentaria y química, no son ferromagnéticos y el imán no agarra.
Para esos casos hay que ir a gancho, lazo o mordaza mecánica.
La que te permita trabajar fuera de la proyección de la carga y de su posible balanceo. Las longitudes habituales van de 1,2 a 2,5 metros.
Más larga da más seguridad pero menos control fino: hay un equilibrio que conviene probar.
No formación reglada, pero sí una explicación práctica: dónde colocarse, cómo aplicar la fuerza y qué no hacer. Lo incluimos en la demostración.
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